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20 enero 2025

Contra la interpretación del
comunismo como escatología
por armando de magdalena

Como suele suceder inexorablemente las ideas están sujetas a la interpretación del que las recibe, y esta, a su vez, más allá de la intencionalidad de quien las genera o emite.
En el caso del marxismo, entendido este, no solo como el conjunto de ideas de un hombre llamado Karl Marx, sino también como una construcción a la cual muchos aportaron a lo largo del tiempo, el caso no es diferente.
Muchas veces he utilizado en otros escritos expresiones como “religión de la materia”, “marxismo metafísico”, “marxismo liberal”, “dogmático”, “vulgar”, etc., justamente para tomar distancia de esas interpretaciones que creo se alejan de esa intencionalidad o de ese espíritu que el marxismo en opinión de muchos debiera haber tenido, antes, ahora y después.

No es mi intención aquí volver a repetir muchas de las cosas que ya he dicho en otros trabajos, sino justamente explorar un aspecto que creo no había tocado antes . Hemos hablado ya muchas veces de la vulgarización del marxismo, es decir, de aquello de que el ser social determina la conciencia social obviando el en última instancia, que tiene que ver con otra simplificación como aquella de que el pensamiento refracta de la materia así de manera directa y no dialéctica que es lo mismo que decir y viceversa. Este tipo de cuestiones tan aparentemente insignificantes son las que, en mi opinión, terminaron convirtiendo al marxismo en una supraciencia por encima y al margen de la ciencia y lo que es peor aún, en una religión que no por materialista es menos religiosa que cualquier otra religión que conozcamos o hayamos conocido. El Dios en todo caso es la materia y el dogma toda una legalidad positivista y evolucionista, un conocimiento apriorístico empoderado de todas las respuestas correctas a los problemas posibles, y que tuvo serias consecuencias, no ya en el marxismo, como una filosofía al margen de la filosofía, sino en la posibilidad misma de revolucionar al mundo. En definitiva, sean escrito montañas de libros partiendo de estas falsas premisas y como era de esperar los resultados han sido siempre catastróficos.

Esa legalidad del marxismo, fundada en las teorías científicas en boga a principios del siglo XX, siguió inmodificada y lo sigue estando, en cierta interpretación que del marxismo se hace, a pesar de que esas teorías científicas, que como todo conocimiento científico siempre han sido provisionales, fueron o bien sustituidas o bien circunscriptas o acotadas a determinados espacios de la realidad, cuando no sustituidas. Ese marxismo igual que aquella ciencia, tenía una vocación universalista, legalista y hasta ontológica, por eso no es dificil comprender que puedan haber terminado en religión y como tal en escatología. Es por eso que siempre he reivindicado aquella interpretación mariateguiana del marxismo que veía en él sólo un método de análisis, una teoría de la revolución o un modelo posible de sociedad. Esto, de hecho, niega al marxismo la entidad de filosofía de la historia y de suprafilosofía al margen de la filosofía o de la ciencia. En todo caso (y ya en mi opinión y no la de Mariátegui) el marxismo como filosofía de la historia solo tendría entidad para occidente pero no para todo el mundo. Por qué? Por que los llamados “clásicos” siempre hablan de occidente e incluso, las pocas veces que hablan de otras partes del mundo lo hacen contaminados, lo hacen con el a priori de su propio conocimiento, de su propia cultura y de sus propios mandatos incumplidos, de sus propias categorías y puntos de vista. Por eso es que hablamos de feudalismo en América, en Africa o Asia, vemos relaciones mercantiles donde no las hay y hasta esclavitud también. Esto no es siquiera de la cosecha de Marx ni de Engel sino que es de Augusto Comte, de Taylor y Morgan, de Darwin y Newton y de muchos más. Es decir, un mundo con un linaje (Grecia, Roma, Jerusalem) con leyes irrefutables que en todo caso solo esperan ser descubiertas, un mundo con estadios por los que indefectiblemente hay que pasar y de ahí, de el lugar exacto que se ocupa en esa grilla, la valoración: el grado de desarrollo material y espiritual que un pueblo puede tener, o al que puede aspirar, en un momento determinado. En ese esquema lineal ascendente el comunismo sería lo que el juicio final para el cristianismo o mejor aún, el paraiso ganado después de la apocalipsis de la lucha de clases.

Quien no ha dicho o escrito alguna vez aquello de que a través de la superación de la sociedad dividida en clases el hombre alcanzaría su total y definitiva emancipación? Yo lo he hecho varias veces. Ahora bien, todo es cierto pero nada es verdad (al menos verdadad irrefutada) el problema es donde se ubica cada cosa y cual es el límite de cada reino. El concepto de “alienación” que ya Marx desarrollaba en sus manuscritos de 1844 es sumamente rico y fecundo. El hombre se “desapodera” de su trabajo, lo vive como algo ajeno, tortuoso y extrínseco, al punto que termina siendo él mismo producto de ese trabajo. “El salario es una consecuencia directa del trabajo alienado, y el trabajo alienado es la causa directa de la propiedad privada. En consecuencia, la desaparición de uno de los dos términos arrastra también la del otro. De la relación del trabajo alienado de la propiedad privada, etc., de la servidumbre, se expresa en la forma política de la emancipación de los obreros, no como si sólo se tratara de su emancipación, sino porque esta implica la emancipación universal del hombre; ésta está contenida en aquella porque toda la servidumbre del hombre está implícita en la relación del obrero con la producción, y todas las relaciones de servidumbre no son más que variantes y consecuencias de esta relación” decía el joven Karl Marx sobre el final del Primer Manuscrito. Claro, no lo tenemos a Marx para preguntarle acerca de la intencionalidad de sus afirmaciones, ni tampoco de cual es el límite (si es que lo tuviere) donde esto se enmarca y tiene entidad de ley (si así pudiéramos llamarlo), pero cierto es que solo podemos leerlo e interpretarlo y entonces la polisemia (tan propia de todo texto) es inevitable... en esa emancipación del obrero está en verdad implícita la emancipación universal del hombre? Marx, como decía Mariátegui, está reflexionando sobre el capitalismo de su tiempo desde las necesidades propias de su militar revolucionario o tiene pretensiones más allá de ese horizonte?

Es indudable que esta alienación por el trabajo producida por la propiedad privada, es parte del núcleo duro del marxismo. Y cierto es que esa dominación de clase es una de las principales coartadoras de la humanidad del hombre, pero una vez que esas relaciones cesen, como resolverá el hombre su relación con el otro? Como resolverá el hombre su natural vocación filosófica, culturadora? Como interactuarán las distintos paradigmas nacidos de distinats cosmovisiones que a su vez son el resultado de las diferentes relaciones del hombre particular con un paisaje particular y una historia particular? Ese etnocentrismo propio de todos los pueblos cesará con la desaparición de las clases?

Realmente no me atrevo a pensar el comunismo como punto de llegada del hombre. Creo sí que el comunismo es lo que ha de suceder al capitalismo, (incluso aunque se llame de otro modo) pero de la misma forma que hubo otra historia de la humanidad antes de la lucha de clases
[1] es muy probable que haya otra historia después de su desaparición. Pensarlo de otro modo se me hace parcial, no deja de ser un análisis estricatmente económico (y por tanto estrictamente material) y muy por el contrario de lo que dejaba entrever la religión de la materia el ser humano nunca fue mera refracción (un espejo de la realidad) sino que siempre tuvo una actitud activa, cultural (en el estricto sentido etimológico) ante esa realidad por la que fue, si, permanentemente condicionado, pero que nunca logró ser un impedimento insalvable para trasgredirla y superarla en sentido afirmativo. No conocemos ni podemos conocer cúales serán los desafíos, los condicionamientos y futuras relaciones del hombre con los demás hombres, solo por eso su "emancipación total" no puede ser más que una expresión de deseos, un punto al que nos dirigimos, pero que se me ocurre, al igual que sucede con el horizonte, siempre se aleja a la par que caminamos.




[1] Se hace referencia aquí a la nota aclaratoria de Engel a la edición alemana de 1890 del Manifiesto, donde reconoce que hay una historia anterior a la de la sociedad dividida en clases que era prácticamente desconocida en 1848, época en que se escribió el Manifiesto.

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